dimecres, de novembre 14, 2007

NUMB3RS. Cap4

NUMB3RS (14.11.07)

Disclaimer: Card Captor Sakura pertenece a Clamp.

Resumen: Cuento con los dedos, y siempre llego a diez.

Aviso: Primera parte de punto de vista de Tomoyo. Segunda parte de punto de vista de Touya, para evitar confusiones.

3. Tres deseos

Tres deseos son los que se conceden a una persona si ésta es tan afortunada como para encontrarse un genio dentro de una lámpara maravillosa.

O al menos eso es lo que explican los cuentos infantiles.

Cuando no era más que una niña de cinco años, con el pelo atado en trenzas, soñaba con que un día viajaría a países remotos, donde muy pocas personas pudieran llegar, y que allí, en alguna expedición, me aventuraría dentro de una cueva, oscura y húmeda, y que allí encontraría un tesoro que brillaría más que la luz del sol. Entre el oro, las esculturas y los baúles, descubriría una pequeña lámpara con rubíes y esmeraldas incrustados, y que limpiaría el polvo con una manga de mi camiseta, y que de su interior aparecería un genio, chistoso y de color azul, por supuesto, que me concedería mis tres deseos.

Tres deseos que tendría que pensar con mucho cuidado.

A la mañana siguiente, cuando me despertaba, me daba cuenta de que los genios viven en tus sueños, y no en lámparas maravillosas que se tienen que frotar.

A medida que me hice mayor, entendí que los sueños no dejan de ser sueños. Son simples fantasías que deseas que se hagan realidad. Con los sueños no se construyen grandes imperios o interminables carreteras. Para ello, se necesita inventiva y esfuerzo. Y muchas ganas para luchar por que se realicen.

Así que me esforcé, dejando los genios y los tesoros aparcados a un lado, para llegar a ser una buena diseñadora, y siempre utilizaba las hazañas de mi mejor amiga para poder ver mis vestidos en una modelo de primera. Mis ojos relucían por el orgullo de saber que esas prendas habían sido creadas y cosidas por mis propias manos. Tenía entonces doce años, y parecía que mi único sueño se hubiera hecho realidad. Entonces sólo quedaba mejorar para poder llevar mis obras a lo más alto.

A los diecisiete años, me acordé de la lámpara y el genio, que tantos años antes habían sido protagonistas de mis sueños, y deseé con ganas que existieran en verdad. Porque a esa edad me di cuenta de que a veces los esfuerzos y las ganas no son suficientes para conseguir lo que se quiere.

No cuando lo que se desea es el amor de un hombre.

Y yo deseaba con tanto fervor que él se enamorara de mí de la misma forma que yo lo estaba de él: ardientemente.

Necesitaba que me amara para poder seguir respirando. Para poder seguir luchando. Para seguir viviendo y deseando.

Y una noche, en que las estrellas parecían brillar más que de costumbre, me senté sobre la hierba en el jardín, y pedí a una estrella fugaz que me concediera mi deseo.

Y en voz alta, mirando al espacio, junté mis manos con fuerza, rezando para que mi amor fuera correspondido.

La magia es una energía poderosa, y de eso me di cuenta semanas después cuando mi segundo deseo se cumplió.

Y ahora, al cabo de unos meses, vuelvo atrás en el tiempo y deseo que esa felicidad sea para siempre.

Y regreso al jardín, y como una niña cierro los ojos bajo la noche para que las estrellas vuelvan a concederme un deseo. Uno mis manos desnudas y pide a quien me escuche, sea un dios o un genio o un ave, que mi deseo se haga realidad.

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Siempre he sentido cosas. Siempre he hecho cosas. Buenas o malas, pero cosas. No sabría muy bien cómo explicar mi poder, porque a pesar de que hace mucho tiempo que lo tengo, y que lo domino, cada día parece ser diferente.

Pero hay una cosa que no puedo hacer, y esa en conceder deseos. No puedo decirle a alguien que como recompensa, como regalo, tiene tres oportunidades de desear lo que sea, y concedérselo.

Eso sólo lo pueden conseguir los dioses.

Me gustaría ser un dios, porque de esa forma podría hacer realidad tus deseos. No puedo asegurarte que tus grandes sueños se realicen. Pero podría ayudarte con los pequeños.

Sé, por ejemplo, que deseas convertirte en una gran artista. Te gusta la moda, el diseño, y sueñas con convertirte en una gran diseñadora. No buscas la fama, porque eso no es lo que quieres, sino que prefieres tener la libertad de dejar libre tu creatividad, de poder ver tus diseños ser mostrados en una pasarela, ver cómo las personas llevan puesto aquello que has creado con tus bellas y pequeñas manos.

También sé que quieres encontrar la felicidad. No te atreves a decirlo, por miedo a que se te escape lo que siempre has sentido: tristeza. Tu infancia no la pasaste con tus padres, a los que siempre has idolatrado, pero que sólo te mostraban afecto mediante objetos materiales. Nunca vi que te abrazaran o que te infundieran ánimos con sus palabras. Y entonces tu padre falleció, y tu madre se tuvo que encargar de la empresa, y empezaste a sentirte aun más abandonada.

Pero todo eso quedó atrás él día que te confesé mi amor.

Tu tercer deseo me incluye a mí. Y sólo a mí. Sé que quieres que nos casemos una tarde, cuando los últimos rayos de sol iluminen el cielo. Quieres una boda íntima, con sólo tus amigos, y prometerme amor y fidelidad para siempre. Sé que deseas quedarte embarazada, para sentir cómo una personita crece en tu interior. Nuestra personita.

Tres deseos.

Ya eres una creadora con talento, y tus diseños se están popularizando entre los habitantes de esta pequeña pero alegre ciudad. Todos saben quién eres y que eres buena en lo que te dedicas. Yo no puedo ayudarte con este deseo, pero se cumplirá, porque eres fuerte y emprendedora.

Ya eres feliz. No sé si te has dado cuenta, pero cada día tu sonrisa parece más grande. Tu sonrisa parece brillar como diamantes bajo la luz de la luna. Supongo que la culpa de esa felicidad la tengo yo, y eso un regalo maravilloso.

Tu tercer deseo me incluye a mí. Sólo a mí.

El día en que ese deseo se haga realidad no está tan lejos, te lo prometo. Porque si abrieras el cajón de mi mesita de noche, verías lo que aguarda dentro de la cajita de terciopelo azul.

Notas de la autora: Este capítulo es, en cierta forma, un homenaje a una de mis novelas favoritas.
Espero que os haya gustado. ¡Por favor, dejadme vuestra opinión!
Saludos, Mery